Estas conferencias se dirigen especialmente a los jóvenes obreros, pero son muy provechosas para todos sin distinción. La verdad cristiana es la misma para todos, y más cuando es comunicada de un modo tan próximo y afable. Nuestro Dios no es un ausente, sino que es Jesucristo, el adorable Hijo de la santísima Virgen, el Verbo encarnado. Sólo por Jesucristo llegamos a Dios Padre. El inefable misterio de la gracia es el fundamento de la piedad cristiana. El Señor quiere comunicarnos su vida santa, y combatir con nosotros al demonio, que es su enemigo y el nuestro, que quiere destronarle, privarle de reinar y arrancarnos a su amor.