«Nadie sabe cómo ha hecho Luciano para entrar en las Olimpiadas desde tiempos muy lejanos, cuando él ni siquiera había nacido, y nadie sabe cómo pudo escuchar todo lo que se contaba en voz bajita o no se contaba nunca, y sobrevivir a tanta indiscreción. Los lectores, agradecidos». EDUARDO GALEANO