(De la Introducción) La no pertenencia a ningún grupo de poder mediático o político abre las puertas a la impertinencia, tanto de estos autores como de este libro, que se nutre de la singularidad y la divergencia de los infinitos modos de afrontar la palabra escrita ?sea más o menos poética, debate que aparece, por supuesto, en esta entrega. Digamos que el azar se cultiva, como el azar objetivo de nuestros hermanos surrealistas. El espacio-tiempo (cronotopo) es un elemento inevitable a la hora de componer cualquier obra colectiva. La frecuencia en el encuentro ha ido macerando amistades, contactos, pares y nones poéticos en esta tirada de dados. «Dios no juega a los dados», decía Albert Einstein, pero Apollinaire sí, invitado por Mallarmé. Sea entonces lo que el destino quiera [?] AGUSTÍN SÁNCHEZ ANTEQUERA