Situacion Actual Y Retos De Futuro De Las Pymes Españolas
La prolongada etapa recesiva iniciada en el año 2008, que ha castigado a la práctica totalidad de las economías desarrolladas, ha provocado en nuestro país una mayor destrucción del número de empresas que en otros países de nuestro entorno, a pesar de que la contracción en el crecimiento ha sido de menor magnitud, lo que apunta a la existencia de unas condiciones particulares que limitan la competitividad y restringen la capacidad de nuestras pymes para adaptarse al ciclo económico. La crisis no ha hecho más que evidenciar la necesaria transformación del modelo productivo por el que se había decantado la economía española: una dependencia excesiva del sector de la construcción, muy vinculado al ciclo económico, y de otras actividades con ratios de productividad relativamente bajos. Pero, además de variables de naturaleza sectorial y de tamaño de empresa, hay que tener en cuenta otros factores que reducen la competitividad de nuestras pymes. Son diversos los factores que las investigaciones identifican como condicionantes de la creación, consolidación y crecimiento empresarial entre los que no solo cabe destacar el propio tamaño organizativo de la empresa y el sector de actividad sino que el entorno empresarial en el que las empresas desarrollan su desempeño, los procedimientos administrativos, la financiación empresarial, la formación o la innovación, así como los factores propios del emprendedor derivados de sus motivaciones, capacitaciones y habilidades, también adquieren vital importancia.Con el objetivo de analizar todas estas variables, en el libro se compara la distribución empresarial en España con respecto a los países de nuestro entorno en función del tamaño de las empresas y de las características del sector. No en vano los países más intensivos en sectores relacionados con la tecnología y con el conocimiento han demostrado mayor capacidad de recuperación y resistencia ante la crisis. Además se analizan los factores que modulan el comportamiento de nuestra economía, que se pueden englobar en tres marcos: el cultural y socioeconómico, el financiero y, por último, el institucional.La cultura y las condiciones socioeconómicas de un país determinan que una colectividad de individuos sea más o menos emprendedora e innovadora y, además, el grado de cooperación entre sus empresas y su nivel de internacionalización. Requisito, este último, fundamental para poder sobrevivir en un mundo globalizado y competir con las economías más prósperas. Dentro de estas variables el sistema educativo constituye el núcleo a partir del cual se conforman las actitudes y la iniciativa emprendedora de una sociedad. Es primordial invertir en capital humano, mejorar las capacidades de nuestra fuerza productiva, así como fomentar el espíritu emprendedor desde las etapas más tempranas del proceso educativo. Pero mejorar las capacidades y potenciar las habilidades de la fuerza laboral no sirve de mucho si no existe un espíritu emprendedor capaz de configurar una sociedad avanzada. Existen ciertos ámbitos en los que se puede actuar de cara a reforzar la actividad emprendedora y facilitar la consolidación y el crecimiento empresarial que permitirían acercar el tejido productivo español a los niveles de competitividad que exhiben las pequeñas y medianas empresas de algunos de los países más ricos de Europa. En cuanto a la materia educativa, sería positiva la adopción y extensión del modelo dual de aprendizaje, similar al existente en Alemania, en el que se combina la teoría académica con la práctica en el mundo profesional. Asimismo, hay que considerar un sistema de formación profesional vinculado a los requerimientos laborales de la economía del conocimiento para obtener una fuerza laboral altamente cualificada.Un pilar imprescindible para que la actividad empresarial pueda desarrollarse con éxito es que exista un nivel de financiación adecuado. De hecho, en el origen de las dificultades que está sufriendo el tejido empresarial español se encu...