En el reino mágico de Lendataria crece la desesperación. La luna ya no brilla: su luz se ha apagado y nadie sabe bien por qué. «Un momento, debemos solucionarlo», se dice el consejero Amuletus, que visita al rey y le pide ofrecer una recompensa a quien resuelva el entuerto. «íQue alguien encienda una vela!, íque alguien prenda la antorcha! Que vengan un mago o dos o ciento»: Por orden del rey Migajo III, se hace saber que quien le devuelva el brillo a la luna será gratificado con cien monedas de oro y tres mil de chocolate ?entre otros premios.En este cuento no hay príncipes azules ni nobles caballeros entregados a su reino, o a una dama pobremente dibujada ?hecha de tópicos entrelazados?, sino que? podría ser una heroína desconocida quien? encontrase la solución o? alumbrase el misterio.