Diagnóstico preciso, demoledor, del orden actual, así como reflexión sobre cómo se construye la hegemonía y sobre el riesgo de la violencia represiva de las democracias.Imagen abarcadora del escenario de las sociedades contemporáneas. Estamos frente a una reorganización hegemónica y que, para echar alguna luz sobre los procesos que la hacen posible, hay que identificar y analizar los lugares que son ejemplo y paradigma del sistema. Así, su mirada se centra en la violencia estatal y en la intensidad y las formas de penalización y castigo, tanto nacional como internacionalmente: sobre quiénes recaen las penas, quiénes son presentados como enemigos, cuáles son las tecnologías del castigo, etc. Esa violencia, legitimada por estar administrada por los Estados, se despliega en dos grandes combates, definidos como guerras. Por un lado, la guerra antiterrorista, que expande el nuevo orden global al invadir territorios y apropiarse de sus recursos; por otro, la guerra contra el crimen, que conduce al encierro creciente de jóvenes y pobres en aras de la seguridad interior. No son guerras verdaderas sino formas de la violencia estatal contra disidentes.