La Madre Maravillas, carmelita descalza, es un ejemplo de profunda humildad y entrega al Señor. Su dedicación y su amor a Dios, su espiritualidad teresiana y su celo apostólico se reflejan en la fundación de varios conventos, entre los que destacan el carmelo del Cerro de los Ángeles y el de La Aldehuela. Fallecida en 1974, es beatificada en 1998.