Se ha prestado poca atención a la indagación sobre los modos de viajar de los romanos; sobre la finalidad de sus desplazamientos y sus destinos más frecuentes; sobre los tipos y usos del transporte privado; sobre la seguridad o incomodidades de los viajeros; sobre su asombro ante lo novedoso, ante las maravillas y monumentos apenas descubiertos por sus ojos; sobre los dioses que pensaban que les protegían en sus viajes por tierras ignotas. Incluso los viajes imaginarios que brotan en la literatura que ha llegado hasta nosotros formaban parte de la mentalidad y universo cultural del mundo romano. Todos estos aspectos que, afectaban a la vida privada romana adquirieron una gran importancia, especialmente entre los miembros de las clases más acomodadas, quienes, en palabras de Séneca, no concebían su vida sin visitar frecuentemente nuevos lugares: ?estos viajes que sacuden mi indolencia considero que favorecen mi salud y mis estudios? (Epist., 84, 1)