El poemario Tri/to/ma constituye un auténtico ejercicio de exploración de la palabra poética. A través de composiciones fragmentarias, organizadas sobre el papel como elementos surgidos a la conquista de la página en blanco, pájaros, piedras, ríos y toda una congregación de artefactos poéticos guían la lectura hacia la perplejidad, la emoción y la incertidumbre. En Tri/to/ma (nombre de una planta, pero también constancia de la imposibilidad de decir la flor, la experiencia, la realidad), el lenguaje juega entre el hallazgo y la pérdida, la adquisición de una emoción y su desmoronamiento ante la incapacidad de la palabra de abarcar aquello a lo que apunta. Una poesía que busca lo inefable, pero que choca, sin resignación y haciendo de ello su principal virtud, con los propios materiales que le servían de impulso.