En Testimonio, el lengua está en proceso y enjuiciada, no aparece como una conclusión, como la constatación de un veredicto o la auto transparencia del conocimiento. El testimonio es, en otras palabras, una práctica discursiva, como opuesta a una pura teoría. Testificar ?jurar, narrar, prometer y producir el propio discurso como prueba material para la verdad- es realizar un acto de habla, más que simplemente formular una aseveración. Como un acto de habla performativo, el testimonio en efecto señala lo que en la historia es acción que excede cualquier significación corroborada, y que en los sucesos es un impacto que hace estallar cualquiera de las reificaciones conceptuales y de las delimitaciones constatativas