Herman Mendoza construyo su imperio en Queens, Nueva York, donde hizo una fortuna con la venta de cocaina. Tras ser arrestado y querer suicidarse, Mendoza se encontro frente a frente con el poderoso amor de Dios. La cautivadora lectura de Sombras cambiantes brinda esperanza a los que estan desesperados y muestra lo que Dios ha de hacer con el fin de rescatar al alma atribulada.