En este trabajo la autora demuestra que, incluso sin la inmigración del siglo XX , Cataluña nunca habría perdido habitantes. Pero sostiene también que, sin nacim ientos durante este siglo, la población se habría podido mantener igualmente sól o con la inmigración. Nacimientos e inmigrantes, en partes iguales, nos han llev ado desde los dos millones del 1900 a los seis millones largos en las puertas de l nuevo milenio.