Este libro analiza las manifestaciones de naturaleza diferencial que el pueblo catalán mantuvo vivas para salvar a Catalunya de la desaparición a raíz de la derrota de 1714, que comportó el aniquilamiento del estado catalán y de las instituciones que lo sostenían. Durante los cien años que abarca el contenido de este estudio, tanto en la economía como en la lengua y la cultura, el país supo defender su identidad, lo que permitió que, en la centuria siguiente, se consolidase el renacimiento de la personalidad nacional del país.