Mills Fox Edgerton no es un autor prolífico: es un hombre prolífico. A sus casi noventa años, la pandemia que ha dejado en suspenso la deriva artística de muchos creadores no ha sido capaz de detener la inquieta mente de un escritor al que, ya hace un prólogo, describí como ese afable señor «de camisa colorida y lupa colgada al cuello». «¡Vamos! ¡Se puede hacer teatro en esta época de mierda!», leía esta tarde en Instagram, en una de las muchas stories que desde marzo de 2021 publican --publicamos -- actores, directores, dramaturgos o productores para recordar no solo que #laculturaessegura, sino que, además, es necesaria para no morir de realidad. Los propios personajes de Mills se han negado a dejar de hacer teatro en esta Era Pandémica. Y demuestran también que el confinamiento sigue ofreciendo --Mills lo sabe muy bien -- una oportunidad para «trabajar directamente sobre el lienzo», para crear sin otro plan que el de la imaginación.