En "Migraciones de lo sagrado", W. T. Cavanaugh explora los orígenes, la liturgia y la escatología de la moderna idolatría al estado-nación (y al libre mercado). Al mismo tiempo, anima a los cristianos a resistirse a esta y otras formas de idolatría (incluyendo la idolatría a la propia Iglesia), a abandonar la noción de que el estado-nación es inevitable, a renunciar a sus promesas de comodidad y salvación, a adoptar formas radicales de pluralismo político que trasciendan las fronteras nacionales y favorezcan las comunidades locales, y a aferrarse a una teología de la encarnación que impregne todos los aspectos de la vida cotidiana y de la cultura.