Los textos seleccionados muestran claramente el ideario de un hombre e xcepcional que, con su vida, trazó hondo surco en tierra española y de positó en él buena semilla, cuya fructificación depende, en parte, de que nosotros, fieles a su memoria, sepamos seguir a quien quiso amarno s y supo dirigirnos. Del magisterio herreriano se desprenden enseñanza s -no sólo de significación religiosa, sino también de carácter políti co-social- que, sin exageración alguna, pueden calificarse de perennes . Así, además de las antes aludidas, la redistribución de la renta nac ional conforme a deberes de justicia social, la repulsa de las solucio nes tecnocráticas en la problemática del gobierno de la comunidad polí tica, la aplicación del principio de subsidiariedad en orden al recono cimiento de las sociedades menores, territoriales -como el municipio- o no; al respeto a las instituciones de enseñanza privadas, al rechazo del monopolio del Estado respecto de los medios de comunicación socia l. Tienen innegable