Hiroshima no es un lugar. Hiroshima es un estado de ánimo. Es la crónica de una existencia diseccionada: sensaciones y recuerdos donde el amor, el odio, los sueños, la esperanza y el pesimismo rebotan como átomos inestables y desordenados, formando, con cada pequeña fisión, un poema extraído directamente del núcleo del alma.Los textos en este poemario son batallas cotidianas. Relaciones humanas que oscilan entre la culpa y la redención. La búsqueda de sentido en medio del caos. Es echar la vista atrás y ver cómo las luces proyectan un haz que nos convierte en nuestra propia sombra.Lo lírico y lo poético se abrazan con lo erótico, lo visceral y lo mundano. Es una búsqueda: de belleza entre palabras, de olvido entre recuerdos, de un nombre entre tanta musa.Hiroshima no es un lugar. Hiroshima es un estado de conciencia.