Esta ausencia que nos hace compañía, este libro de agua que da testimonio de una pasión lacerada por la intensidad fugaz de un sueño, el de quien se conjuró con la conciencia solar de una fraterna luz, la que funda en cada persona el mandato de la felicidad como único bien que debería ser amado. Juan Pedro Fernández Blanco fue un milagro civil de la palabra, un poeta portador de todos los asom- bros con que la voz de la poesía intensifica y ennoblece la experiencia humana; la delicadeza de su huella moral en la asamblea de los soñado- res; una generosa calidez ante las desventuradas intemperies de su época y el categórico desafío que, frente al constructo de la tristeza, hicieron de su teorética mirada sobre la paradójica realidad una conmovedora vivencia poética, la casa celeste de su pensamiento donde la bondad y lo misericordioso habitaron junto a lo bello y lo justo. [...] JUAN CARLOS MESTRE