El título del presente libro, "La piadosa idea de Darwin", alude irónicamente al best seller de Daniel Dennett titulado "La peligrosa idea de Darwin". Cunningham demuestra aquí que el pretendido debate entre fe cristiana y evolución ha sido secuestrado por extremistas: por un lado, los cristianos fundamentalistas que rechazan rotundamente cualquier idea de evolución y, por el otro, los ateos fundamentalistas que afirman que la teoría de Darwin excluye la posibilidad de Dios. Ambos tienen en común una idea de Dios que no se ajusta para nada a la ortodoxia de la tradición cristiana. Del mismo modo, cuando enfrentan los conceptos de ?evolución? y de ?creación?, presuponen una relación del Dios Creador con su creación que no tiene nada que ver con la concepción cristiana. Cunningham escribe de una forma mordaz y convincente a favor tanto de la creación como de la evolución, pero no entendidas como lo hacen creacionistas y ultradarwinistas.