Este libro no es solo un poemario, es un espejo. María José Marrodán nos propone leer nuestra existencia como un manuscrito imperfecto, donde las pérdidas y las alegrías construyen nuestra verdadera sintaxis. A lo largo de esta travesía, el tiempo actúa como un editor implacable, modificando sin permiso el texto de nuestrois días con tachaduras y erratas.