Durante siglos, uno de los ejes geopolíticos de la historia medieval peninsular se desplegó a lo largo de las "Extremadura históricas": desde Portugal hasta Aragón, pasando por los reinos de León y de Castilla, las sociedades que se asentaron en la gran plataforma territorial encuadrada, de una parte, entre el río Duero y el Sistema Central -con profundas prolongaciones hacia la "Transierra" y el valle del Tajo-, y de otra en las comarcas del Bajo Ebro, pasaron por experiencias comunes de hondo calado histórico. Dichas experiencias forjaron unas formas de ordenación institucional, territorial, social y económica que no sólo estarían llamadas a tener un amplio reflejo en los ámbitos más meridionales de todos aquellos reinos, sino que también acabarían proyectándose sobre tierras americanas.ÿ