El particularismo político vasco, con los rasgos de radicalidad que le son propios, no nace con Sabino Arana; hay que remontarse al menos ha sta la crisis del Antiguo Régimen para asistir al engendramiento de lo s principales argumentos e ideas seminales que llegarán a tomar carta de naturaleza en el fuerismo decimonónico -una ideología cuyo apogeo t iene lugar entre las dos guerras carlistas y que sustentará las instit uciones privativas vascas, principal bastión de la hegemonía social de los: notables locales. Muchos de los tópicos fueristas pasarán, conve nientemente maquillados, al bizkaitarrismo aranista, y aún perviven di fusamente en la peculiar atmósfera política del País Vasco. Pese a la saludable renovación historiográfica que viene produciéndose en torno a estos temas, sigue siendo lugar común enfocar el citado particularis mo de los siglos XVIII y XIX desde la óptica distorsionada de una imag inaria ôlucha secular del pueblo vasco contra el centralismo y la opre sión estatalö, con l