Quiso Dios que por nuestro suelo apareciesen, tarde o temprano, todas las herejías, para que de ninguna manera pudiera atribuirse a aislamie nto o intolerancia esa unidad preciosa, sostenida con titánicos esfuer zos en todas las edades contra el espíritu del error. Y hoy, por miser icordia divina, puede escribirse esta historia mostrando que todas las heterodoxias pasaron, pero que la verdad permanece, y a su lado está el mayor número de españoles, como los mismos adversarios confiesan. Y si pasaron los errores antiguos, así acontecerá con los que hoy deslu mbran, y volveremos a tener un solo corazón y una alma sola, y la unid ad, que hoy no está muerta, sino oprimida, tornará a imponerse, traída por la unánime voluntad de un gran pueblo, ante el cuál nada signific a la escasa grey de impíos e indiferentes.