Los mensajes de propaganda y persuasión formaron parte habitual de la vida cotidiana en la antigua Roma. La propaganda es y fue connatural al ámbito político y social, del mismo modo que la persuasión lo es y lo fue a la religión. El poder y el prestigio tampoco podían subsistir en el mundo romano sin publicidad, ni perpetuarse sin que se ?persuadiera? a su reconocimiento público. En esto radica, en realidad, el fenómeno del evergetismo romano. Así, en los confusos límites entre lo público y lo privado del mundo romano, apenas hubo comportamiento que fuese ajeno a la propaganda, la persuasión o la disuasión promovidas y asumidas por los más elevados círculos de poder.