Este libro examina cómo diez autores de Argentina, México y Chile enfrentan el desafío de escribir entre lenguas, ya sea privilegiando una de ellas o mezclándolas. A partir del análisis de sus estrategias, se propone aquí una tipología que identifica cuatro dinámicas centrales: sustitución, superposición, dinámica fronteriza y oscilación. La literatura translingüe emerge así como un espacio crítico donde convergen identidad, estética y poder.