Jesús hablaba arameo. Las comunidades cristianas que hablaban arameo tradujeron los textos griegos de los evangelios, que en la actualidad se conservan en ediciones como la Peshitta. Estas traducciones del griego al arameo nos permiten acercarnos a la cosmovisión original de Jesucristo, y hacerlo de hecho con muchas garantías. La ipsissima verba ?la palabra misma de Cristo? nadie la conoce. Pero si nos ha sido útil a lo largo de milenios aproximarnos a su mensaje en griego o en latín, tanto más nos resultará desde el arameo.