El vuelo de la luz es un homenaje poético que recorre las fronteras, la soledad, el tedio y el sueño, pero sobre todo, el amor, por lo tangible y lo intangible.El vuelo de la luz, que habla desde adentro, desde el corazón, desde la furia de vivir, desde la búsqueda que no cesa, que es incómoda, sincera, atropellada. Pero también habla hacia afuera: en busca de la luz, de los otros, del temblor del paisaje. Dice: ôEscribo porque no pertenezco a nadaö. Y a la vez pertenece a todo: a la frontera, a la soledad, al tedio, al sueño, al delirio, a la impaciencia (ôel tañido impuntual de la impacienciaö) y, ante todo, al amor. Ese amor por lo inmediato, por las pequeñas cosas, por México, que ha sido la gran revelación de su vida, por las mujeres, por esa Giselle a la que le pide: ôLéemeö cuando quiere decir, tal vez, ôÁmameö. Este es un libro sobre el abismo, el silencio y sus signos, la aventura a campo abierto (que, como la palabra, ôduerme en el llano de la razónö), las heridas de la carne y el deseo de volar por los aires con la espada del lenguaje entre los dientes.Antón Castro