El mito nos dice: se hallan sometidos al padre brutal; un día, sin emb argo, lo matan y lo devoran. Ahora bien: el resultado de esta acción n o es, paradójicamente, otro que la restauración de la prohibición, baj o la forma infinitamente más sólida de la autolimitación, de la interi orización de la ley, es decir, de la emergencia de la ley propiamente dicha, pues lo que separa la sumisión de la leyes que ésta se halla in teriorizada por quien de ella es sujeto. El acto criminal y su correla tivo arrepentimiento se encuentra -nos dice Freud- en el origen de la religión, de las organizaciones sociales, pero también -y sobre todo- de las restricciones morales: ôy el padre muerto adquirió un poder muc ho mayor del que había poseído en vidaö. Primacía del padre... muerto, o sea, erección de la ley como barrera que escinde lo natural de lo h umano y que permite la interpretación de lo primero a partir de lo seg undo. Tal escisión es el origen del mundo, si mundo ha de ser un conce pto racional y no unVíctor Gómez Pin nació en Barcelona. Se trasladó a París en 1964. Doctor de Estado por la Sorbona con una tesis sobre e l orden aristotélico y ex profesor de la Universidad de Dijon, Gómez P in ostentó desde 1979 la cátedra de Historia de la Filosofía en la Uni versidad del País Vasco. Actualmente es catedrático de la UAB, donde e nseña Gnoseología e introducción al Pensamiento Matemático. Gómez Pin ha publicado numerosas obras en español y en francés (El drama de la Ciudad Ideal, Ordre et Substance, Ciencia de la Lógica y Lógica del su eño, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia fi losófica, La dignidad, La tentación pitagórica, etc.).