En la cabeza de todos aquellos que hemos pasado por la escuela, consideramosque el teorema de Pitágoras es la relación matemática que ocupa nuestros primerosrecuerdos. Casi todas las civilizaciones antiguas la consideraron como una herramienta útil y fundamental para su propio desarrollo. A lo largo de la historia tuvo la admiración y el interés de multitud de personajes (Leonardo, Hobbes, Schopenhauer, Einstein,. . . ). La verosimiltud de dicho teorema se ha llevado a cabo mediante infinidad de estrategias y distintas personas. Para muchos, su aparición significa un punto de partiday la aparición de la Geometría racional en la Escuela Pitagórica. Pitágoras (Samos,ca. 570 ? Metaponto, ca. 490 a. C.), personaje histórico para unos, o representantede una secta para otros, no fue el primero que realizó una demostración del mismo.De hecho, el resultado era ya conocido mucho antes, y civilizaciones como la babilónica, o la egipcia, la elevaron a resultado esencial, primordial, sagrado, casi rozandoel misticismo. El teorema se convirtió en el germen básico de la propia naturaleza dela ciencia matemática desde su origen como ciencia especulativa y deductiva en elamanecer de la civilización helénica.El teorema de Pitágoras significó un punto de partida en la aparición de la demostración y el razonamiento deductivo en la ciencia matemática. Quizás es la razón por la que muchos de nosotros no tenemos más remedio que considerar este teoremacomo la primera práctica deductiva en el desarrollo matemático escolar elementalque recibimos en la infancia. Se erige como el pilar fundamental del edificio matemático en nuestro proceso formativo escolar. Aparece en estudios sobre superficies y cuerpos geométricos, en la Geometría Analítica y la Trigonometría, y la raíz histórica del Análisis indeterminado.