El cuidado está organizado a partir de fragmentos que son ensamblados con mucha dificultad. Las familias y las personas cuidadas intentan encajar las piezas del mosaico con recursos públicos, mercantiles o comunitarios siempre y cuando puedan acceder a ellos. Esta noción de «cuidado fragmentado» describe un sistema de organización frágil y poco eficiente atravesado por desigualdades: de género, ya que son mujeres las que asumen la carga mental y física del cuidado familiar o remunerado; de clase, porque no todas las personas o familias pueden acceder a los mismos recursos; territoriales, dado que las zonas rurales tienen menor disponibilidad de acceso a recursos; y de origen, puesto que los trabajos remunerados de cuidado son ejercidos mayoritariamente por mujeres extranjeras y siempre en condiciones laborales muy precarias. Este libro busca aportar evidencias sobre las situaciones descritas y, también, contribuir a un debate crítico que posibilite la transformación del sistema de cuidados hacia un modelo que facilite el sostenimiento justo, ético y democrático de la vida. Podremos hablar realmente de una sociedad democrática cuando el cuidado ocupe el lugar central que le corresponde en la vida social.