No contamos en España con una obra que proporcione una nómina global d e impresores. Las listas de Barrantes (de 1880) y de Gutiérrez del Cañ o (de 1899-1900) -ya muy anticuadas- necesitaban ser ampliadas y puest as al día después de un siglo de investigaciones sobre el libro españo l. Este Diccionario, que se abre con una Presentación de Jaime Moll, ofrece una relación de 940 impresores españoles -aunque incluyendo tam bién los extranjeros que tienen taller en España-, y proporciona, adem ás de los datos sobre fechas y lugares de actividad, unas notas biográ ficas y la relación de fuentes bibliográficas que permitan, al interes ado en el libro antiguo español, ampliar los datos sobre cada impresor a través de los estudios existentes sobre el mismo. Por tratarse de un diccionario de impresores, no de imprentas, se ha dedicado un texto a cada tipógrafo, aunque varios impriman en un mismo taller. En este sentido, hay que aludir a la presencia, con textos propios, de viudas, herederos y sucesor