El Gran Ballet Imperial llega a la ciudad y Dalila, la fantasmita del teatro, juega a ser el travieso Puck de ese sueño de una noche de verano. Tímida y juguetona, aparece y desaparece para ayudar a los bailarines. Con ella el espectáculo adquiere una cualidad etérea, aérea, flotante. ¡Qué gran gala de ballet comparten los tres protagonistas! Con ellos aprendemos que la ayuda y la amistad pueden aparecer de forma inesperada. Y que la bondad y el esfuerzo siempre tienen recompensa, aunque a veces no se pueda ver de forma inmediata ni a simple vista. Sin olvidar que la ilusión, la esperanza y el recuerdo de los seres queridos nos dan fuerza en los momentos más difíciles y nos ayudan a superar los obstáculos.