Edmond Rostand (1868?1918) alcanzó fama internacional con Cyrano de Bergerac, que sigue siendo una de las más grandes obras del teatro francés. A lo largo de su carrera, abordó temas como el amor, el honor y el sacrificio, mientras defendía los valores del teatro clásico en una época dominada por el simbolismo y el realismo. Aunque su producción literaria no fue vasta, su legado perdura a través de sus personajes memorables y su estilo único.