La felicidad no es el final del viaje. La felicidad debe de ser el día a día del periplo. En todas y cada una de estas historias existe un eje sobre el que giran todos los personajes, y ese centro, pilar básico o columna vertebral es la mujer: Tan fascinante como misteriosa. Lo vital no es la meta, es el trayecto. Habrá veces que caigamos. No importa caer, siempre que nos levantemos. Es más trascendental saber perder que saber ganar. Hay que luchar y no dejar pasar los regalos que nos ofrece la vida, apurarla, aprovecharla, vivir con mayúsculas. El amor todo lo puede. Amar y ser amado. Ilusionarnos cada día por lo bello que es vivir.