Pío XI promulgó en 1925 la encíclica Quas primas, en la que ensalza la realeza de Cristo e instituye la fiesta deCristo Rey, texto que cimienta su contenido en la encíclica Annun sacrum (1899), en la que León XIII consagra lahumanidad al Sagrado Corazón de Jesús. La actualidad de Quas primas guarda relación con la extensióne imposición del laicismo, que Pío XI denunciaba en su tiempo, y que el P. Cantera considera todavía hoymás grave. En su estudio, comienza haciendo un resumen sobre la manera en la que las principales cabezas delcatolicismo social del siglo XIX y principios del XX analizaron el poder absoluto de los estados, sobre todo en la medida en la que excluían la moralidad de sus gobiernos y combatían de manera programada la presencia de laIglesia en la sociedad. Una vez estudiado el momento y el contexto, Cantera se aproxima a las enseñanzas de Pío XI sobre la realeza de Jesucristo y a la institución de la fiesta de Cristo Rey, y a la invocación de la Santísima Virgen como Reina de la Paz, proclamación que realiza en el más que complicado periodo de entreguerras. En este contexto se hace especial incidencia en las repercusiones que esta encíclica tuvo en el mundo hispánico, sobre todo en países como México y España, que en esos años cayeron bajo la influencia de la masonería y el marxismo, y en los que católicos de todas las clases sociales se alzaron en defensa de la religión, conociendo en muchos casos la palma de martirio. El siguiente hito al que hace referencia es a Pío XII y su encíclica Ad Coeli Reginam (1954), por la que instituyó la fiesta de Santa María Reina, en su desarrollo de la doctrina de la realeza mariana coronada con la proclamación del dogma de la Asunción de María a los Cielos.