El autor nos comparte valores y emociones, los dos motores de cualquier pasión. En consecuencia consigue una obra atemporal y universal. Apenas marca fechas o menciona nombres de personas. Sus protagonistas son las aves, sus presas y los colaboradores de cuatro patas. Sus capítulos son fragancias de una vida cetrera. Pequeños envases para grandes esencias. Pocas páginas por cada compañero alado, pero intensos lances, vivencias y aprendizajes.