Quizá no haya panorama cultural más intenso y rico en nuestra historia que el de la circulación de manuscritos a lo largo de los siglos dora dos, el S. XVI y el S. XVII; de ese modo se trasmitió la obra de los g randes autores del periodo clásico español; y de entre todos, la de lo s poetas, pues convenía a la ligereza y brevedad del poema, frente a o tros géneros, este modo aparentemente antimercantil y artesano de prod ucción, como defendía Cervantes. Fray Luis de León, San Juan de la Cru z, Góngora, Quevedoà dejaron que su obra ôcorriera manuscritaö, hasta que por lo general solo mucho más tarde, los impresores consagraban el éxito del poeta imprimiendo sus obras. El conjunto de manuscritos qu e guarda la Biblioteca Nacional de España, en Madrid, ronda los veinti cinco mil, de los que solo una exigua parte ha sido catalogada. Consti tuye ese inmenso fondo, sin embargo, uno de los más ricos legados de n uestro patrimonio documental. Un reconocido equipo de investigadores, formados en el traba