Después de la explosión ocurrida durante los años 80 en la automatizac ión de las bibliotecas españolas, en los años 90 se ha alcanzado una m adurez en esta disciplina que hace que los planteamientos ante los que se sitúan nuestras bibliotecas en la actualidad sean más reflexivos, ajustados a la realidad y a las necesidades, que en aquellos primitivo s tiempos. En efecto, estamos en una situación muy distinta a la que n os encontrábamos al comienzo de los años 80. Entonces los ordenadores y la informática eran una cosa extraña para la mayor parte de los prof esionales y, entre ellos, para los bibliotecarios. Se sabía que en las grandes bibliotecas americanas y europeas se utilizaban medios automá ticos para ayudar a la gestión de las bibliotecas, especialmente en la s tareas de análisis documental y en las de préstamo. Las primeras nor mas para regular los procesos de automatización de las bibliotecas ya estaban establecidas en esa época, aunque era reducida su difusión y c onocimiento entre no