Noches de insomnio en las que una catarata dorada arrastra los guijarros de mis sentimientos, convirtiéndolos en sanadoras palabras. Asi nacieron estas alegrias y pensamientos que poco a poco fueron tomando forma en las dulces tardes del confinamiento. Para quien me conoce y para quien quiera conocerme brindo con generosidad y sin pudor estas páginas.