En 1797, Horacio Nelson llegó a Tenerife convencido de que Santa Cruz caería en una noche.Pero la isla no se rindió: campesinos, artilleros, milicianos, mujeres y marineros convirtieron sus calles en una trampa mortal.Años después, José Zaragoza y la joven Sofía reconstruyen aquella batalla entre testimonios, secretos y versiones incómodas.Porque la Gesta no fue solo el cañón Tigre ni solo el brazo perdido de Nelson.Fue una ciudad entera diciendo no al imperio más temido del mundo.