A mediados del siglo XIX Madrid estrenó dos plazas nuevas. Fueron el r esultado de las mayores demoliciones que había ordenado medio siglo at rás José Bonaparte. La idea era construir una amplia avenida que unier a el Palacio Real con la Puerta del Sol. La avenida no se construyó y en su lugar surgieron las plazas de Oriente e Isabel II junto con las doce calles contiguas de Carlos III, Felipe V, Arrieta, San Quintín, P avía, Vergara, Lepanto, Requena, Noblejas, Amnistía, Independencia y U nión. La construcción de las citadas plazas se demoró por espacio de c uarenta anos.