Carlos es un matón a sueldo, un asesino asalariado que se ocupa de lavar ?y en ocasiones estrujar hasta las últimas consecuencias? los trapos sucios de gente poderosa. Dado el título y la biografía del protagonista, lo lógico es que la acción comience en el cementerio, durante el entierro de su padre, lo que le obliga a un retorno al escenario de su infancia, al que no puede culpar de casi nada y en el que, sin embargo, comenzó a forjarse el asesino que es en la actualidad. Es esta una novela negra (negrísima) en la que no hay investigador profesional ni héroe improvisado; nadie que intente desentrañar un misterio cuya resolución es evidente: el hijo del cementerio se ocupará de que no le falten clientes al lugar en el que creció y hará de aquello su medio de vida. Es más que interesante el juego de tiempos que establece Naveiras, entre el presente narrativo de los momentos posteriores a la muerte del padre como final de un ciclo y los recuerdos que, sin darse cuenta, hacen que Carlos