En un banco que podría ser cualquiera, un adolescente sin nombre pasa los días intentando pasar desapercibido e imaginando otros mundos que solo cree posibles en su cabeza.. Entre recuerdos desagradables y momentos mínimos de quietud, espera que algo suceda. Mantiene conversaciones consigo mismo llevando al límite su propia experiencia. Solamente la cercanía de otra persona, que también ha vivido una situación similar, le hará plantearse una vida mejor, lejos de ese banco al que vive anclado.La Sociedad Aragonesa de Endocrinología y Nutrición quiere tender una mano a todas las personas en general y a todos los adolescentes en particular que padecen obesidad, con un mensaje claro: nos preocupamos por ti y te podemos ayudar.