Un niño nunca se llama íMIAU!, ni íGUAU!, ni íMU!, ni íCUAC-CUAC!, ni por supuesto, íQUIQUIRIQUÍ! Pero a veces, muy poquitas veces, se llama PÍO.Esta es la historia de un niño. Un niño rubio y guapo. Un niño rubio y guapo que tiene seis años y le gusta dibujar y jugar al fútbol. Merienda bocadillos de jamón y le encantan los pasteles de merengue.Y así podríamos seguir diciendo cosas de él... TODO, menos decir SU NOMBRE...